April 18, 2014
¿Cúal es la diferencia entre ser ciudadano y ser residente?
Aunque hacerse ciudadano debe ser un acto de conciencia y convicción, también conlleva ciertas ventajas prácticas: el ciudadano puede elegir y ser elegido (excepto a la Presidencia o Vicepresidencia de la nación), el residente no puede.

El ciudadano puede ejercer cualquier oficio o profesión; el residente puede trabajar en casi todo, pero no puede ser policía, ni juez, ni empleado federal.

El ciudadano, después del primer año de su naturalización, puede viajar al exterior y asentarse allí indefinidamente conservando siempre su ciudadanía (y con ella su derecho de volver a Estados Unidos libremente). El residente en cambio pierde la residencia si se ausenta del país más de un año, salvo ciertas excepciones.

El ciudadano puede reclamar como residentes al padre, la madre, el cónyuge, los niños, los hijos adultos (solteros o casados) y los hermanos.

Los cuatro primeros con residencia inmediata; los otros, con diversas filas de espera, que oscilan entre pocos meses y 25 a 30 años para los hermanos extranjeros.

Pero quizás la más drástica de las diferencias es que el ciudadano no puede ser deportado.

¿A dónde iría, si éste es su país?. En cambio, todo extranjero, incluyendo el residente, es potencialmente deportable si da lugar a ello.

En resumen, para vivir y disfrutar plenamente la vida en Estados, lo lógico, y lo patriótico, por supuesto, es hacerse ciudadano cuando se han completado los requisitos para la naturalización.

¿Cuáles son los requisitos?

• Haber vivido en el país como residente legal un mínimo de 5 años.

En otros casos, bastan tres años si el cónyuge es ciudadano durante ese tiempo, y los dos viven juntos sin separación ni divorcio.

• Capacidad de leer, escribir y hablar inglés.

• Conocer y entender la historia y el gobierno de Estados Unidos.

• Tener buen carácter moral.

• Respetar y seguir los principios de la Constitución y una dispisición favorable hacia los Estados Unidos.

La ciudadanía se obtiene no solamente por naturalización sino por transmisión, es decir, por la sangre.

Son estadounidenses por la sangre quienes hayan nacido en el exterior de padre o madre estadounidense que haya cumplido determinados requisitos.

También se pueden hacer ciudadanos por naturalización a petición del padre, los niños menores de 18 años que sean residentes y vivan con el padre o padres estadounidenses.

Los niños residentes menores de 18 años adquieren la ciudadanía en forma automática cuando ambos padres se hacen ciudadanos (conjunta o separadamente) antes de que el niño llegue a los 18 años.

La ciudadanía es una forma de demostrar el compromiso que la personas adquieren con el país. (El Nuevo Herald)
Story Date: May 5, 2009
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